7 motivos por los que el vino mejora dentro de la botella

Uno de los aspectos que influye en la calidad del vino es, además de la acidez que haya adquirido durante el proceso de fermentación o los taninos que le hayan dado un toque particular en la barrica, la botella en la que se almacena. De hecho, el tiempo es una de las variables que determinan el sabor o el olor de un buen vino.

 

La razón es que la botella determina la posibilidad de finalizar la crianza y redondear el vino, así como la posibilidad de finalizar la crianza y redondear el vino. También sirve, por ejemplo, para ensamblar las características determinantes por las reacciones que se realizan tras el embotellado y el descanso del vino.

 

Hoy queremos darte siete razones para que entiendas por qué la botella donde se encuentra el vino le aporta nuevas cualidades que te harán apreciarlo incluso más conforme lo estés bebiendo. ¡Presta atención a este artículo!

 

¿Por qué la botella influye en el sabor del vino? Estos son los motivos

 

  • Interviene en la fase de reducción. La botella es fundamental porque interviene en la elaboración y en la conservación del líquido. Durante la elaboración, el vino culmina su crianza en este depósito de cristal o de plástico, lo que permite redondear sus características en un ambiente reductor que le ayuda a llegar a su madurez.

 

  • Es clave en el bouquet del vino. Los complejos y delicados matices del ‘bouquet’ se forman en la botella, donde el vino ensambla, equilibra y afina los aromas, olores y sabores que hasta este momento del proceso se han quedado en su fase “bruta” o “primitiva”.

 

  • Acelera la maduración del vino. Los aromas frutales de la juventud del líquido suelen perderse durante la fase de reducción, lo que permite desarrollar perfumes más sutiles e interesantes que marcarán todo el período de madurez.

 

  • Contribuye a crear la ‘perspectiva aromática del vino’. Cuando se encuentra dentro de la botella, el vino permite unir los aromas primarios con los secundarios y los terciarios para generar esta curiosa perspectiva, que enriquece aún más el sabor del vino.

 

  • Frena la evolución biológica del vino. Esta es una de las formas en las que se consigue alargar la vida del vino, porque se prolonga a un ritmo más lento. El aire tan escaso que se encuentra entre el tapón y el líquido termina desapareciendo cuando permanece en la bodega.

 

  • Permite una evolución favorable en su calidad. La textura de los vinos blancos se vuelve más sedosa y voluptuosa en el recipiente, por lo que pierde aromas frutales para conseguir una mayor complejidad. Por su lado, los tintos se ensamblan a la vez que se decoloran, consiguiendo tonos naranjas y tejas que sustituyen a los violetas.

 

  • Favorece los cambios químicos que mejoran el vino. Durante la crianza en botella se produce una disminución del potencial oxidativo del vino, en el que se producen fenómenos de evolución constantes. Gracias a los procesos de polimerización, los antocianos libres se unen a otras sustancias que provocan modificaciones en su estructura molecular que se traducen en cambios de color y sabor.

 

Como ves, la estancia del vino en la botella es imprescindible para que el vino mejore en calidad y en durabilidad. Ahora ya puedes valorar la importancia de este recipiente cuando vayas a abrirlo para degustar tu vino de la Denominación de Origen Manchuela.

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