¿Cómo nace la uva en el viñedo?

¿Alguna vez te has preguntado cómo nace la uva y cómo se hace el vino desde el viñedo? Este es el lugar donde comienza todo el proceso de crianza de la Denominación de Origen Manchuela, así que entenderlo es fundamental para saber cómo las variedades como la Bobal o la Macabeo consiguen su exquisito sabor.

 

En este crecimiento intervienen factores variables que cambian año a año, pero mantienen unas constantes climáticas. En La Manchuela contamos con un gran viento solano y unas condiciones climatológicas envidiables, con viñedos situados entre los ríos Júcar y Cabriel. Todo esto permite que nuestras añadas reciban calificaciones muy buenas, porque las uvas consiguen retener lo mejor de la tierra en la que nacen.

 

En este artículo te hacemos un pequeño boceto para que entiendas cómo nace la uva en el viñedo. Es divertido, y seguro que responde muchas de las preguntas que te has hecho con el paso del tiempo. ¡Anímate a descubrirlo!

 

Los factores que influyen en el nacimiento de la uva

El primer factor es la temperatura. En cualquier cosecha, el régimen de temperaturas anuales influye en la cosecha y en la calidad de la misma, especialmente considerando el periodo de vegetación de la vid y aún más la última fase de maduración de la uva. La síntesis de los compuestos formados y acumulados, como azúcares, ácidos y polifenoles, dependen en gran parte de la elevada temperatura. Los climas fríos, por ejemplo, priman la acumulación de azúcares y disminuyen la acidez.

Las temperaturas superiores a 30 grados tienden a eliminar por combustión cantidades notables de ácido málico, pudiendo incluso frenar la fotosíntesis, impidiendo por lo tanto una adecuada maduración. Pero cuando durante la maduración existe una alternancia de temperaturas (amplitud térmica) entre el día y la noche, la acumulación de antocianos y taninos se ve muy favorecida.

Esto se ve modificado por otro factor como es la iluminación. Esta tiene influencia en la biosíntesis de los compuestos acumulados en la uva, ya que la mayor parte de ellos proceden de la fotosíntesis o función clorofílica realizada en los órganos verdes de la planta, y la luz es precisamente la energía que toma la vid para realizar estas transformaciones. La cantidad de iluminación que precisa un viñedo está en función directa de su superficie foliar equilibrada con su producción.

 

En la iluminación consideramos, por un lado, cuántas horas de sol han estado las uvas en período vegetativo, pero también influyen otras variables como la energía luminosa, la disposición del viñedo, la orientación del terreno o el sistema de conducción. Los viñedos de la D. O. Manchuela se encuentran entre 600 y 1000  metros de altura sobre el nivel del mar, con suelos arcillosos con base calcárea y escasas precipitaciones, por lo que están situados en un lugar perfecto para recibir la temperatura y la iluminación adecuadas para el nacimiento de las mejores variedades de uva.

En tercer lugar se encuentra la humedad, un factor indispensable para la vida de la cepa, porque disuelve los compuestos minerales que contiene el suelo y los absorbe por las raíces. Además, permite un correcto desarrollo de los complejos mecanismos fisiológicos de la vid durante su período vegetativo o de actividad. Durante el periodo herbáceo del crecimiento del grano, la planta debe tener bastante agua para no sufrir sequía, circulando sobre todo en esta fase la savia bruta.

En último lugar está la edad del viñedo, que influirá en el tipo de uva que nace del suelo. Cuanto más viejo es, mayor equilibrio tendrá entre la vid, su entorno y las acciones que fue viviendo, adaptándose cada vez mejor al suelo, el clima, la poda y el sistema de conducción. Esto termina afectando de forma positiva al ciclo de maduración, aumentando la calidad de las bayas y la autorregulación de la planta. Cada vez habrá menos racimos, por lo que el rendimiento decrece y aumenta la calidad.

Estas cuatro condiciones son fundamentales para que la uva crezca sana, fuerte y llena de jugo para que luego nazca el vino. En la Denominación de Origen Manchuela cuidamos de cada una de estas variables en nuestras bodegas, repartidas entre Cuenca y Albacete, para que el clima continental permita crear vinos de calidad que han recibido más de 40 premios en 2021.  ¿Qué te ha parecido el nacimiento de la uva?

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