Una bodega de vino casera

Sabemos que el vino es una de tus pasiones. Y lo entendemos a la perfección porque… ¡también es la nuestra! Y también sabemos, que para consumirlo en condiciones óptimas es muy importante cómo se haya conservado. Sobre todo, en determinadas clases de vinos con los vinos de guarda, es decir, los crianza, reserva y gran reserva.

El lugar ideal para conservar los vinos es una bodega, que les permite desarrollar sus colores, la complejidad aromática y potenciar su sabor con el paso del tiempo. Y nos atrevemos a decir que, tener una bodega de vino en casa, es un capricho que todos los amantes del vino desean darse en algún momento de su vida.

 

Por eso, hoy te traemos unos consejos y recomendaciones que te ayudarán a darte ese caprichito y saber cómo hacer una bodega en casa que te ayudará a mantener tus vinos en las mejores condiciones. 

 

Vino

Lo ideal sería construir una bodega subterránea. Pero siendo realistas, la mayoría no disponemos de esta posibilidad. Así que, lejos de renunciar a tenerla, lo que haremos, será buscar aquel lugar de la casa cuyas características sean similares.

Lo más importante a tener en cuenta es que tenga un ambiente fresco, con cierta humedad y oscuridad. Por ello, podemos destinar aquella parte o habitación de la casa, como un garaje, un sótano o una despensa interior, a la construcción de nuestra bodega.  

La temperatura es crucial

La temperatura es un factor fundamental para la buena conservación del vino. Ha de ser fresca y constante, por lo que evitaremos cualquier fuente doméstica de calor que pueda influir creando fluctuaciones, como los electrodomésticos, por ejemplo. 

Para que se de una maduración lenta, y el vino conserve todas sus características organolépticas, la temperatura ideal a mantener en la bodega es de entre 12 °C y 15 °C. Y, por supuesto, debes evitar a toda costa que tu bodega alcance los 20 °C. Instalar un termómetro ambiental es una buena opción que te ayudará a controlarlo en todo momento. 

 Realizó versiones mejoradas, pero ninguna tuvo tanto éxito como ese vino loco e ingobernable, como se le conoce desde entonces, que tanto había atormentado al monje.  Un clásico de nuestras celebraciones. 

 

La humedad ambiental

La humedad es otro factor decisivo y algo a tener muy en cuenta en nuestra bodega. Debería estar ente el 70% y el 80%. Como en el caso de la temperatura, también disponemos de aparatos medidores que pueden ayudarnos con la tarea. En este caso, los higrómetros y los humidificadores serán nuestros aliados. Porque un exceso de humedad puede provocar hongos en los corchos de las botellas, mientras que un ambiente muy seco puede generar grietas y filtraciones, tanto del propio vino como de oxígeno.

Y no queremos eso, ¿verdad?

 

Cuidado con la luz

Otro factor externo a mantener a raya es la luz, ya que puede terminar arruinando nuestros vinos. Y es que, muchos de sus componentes son fotosensibles y se degradan por la incidencia de la luz directa. Tanto es así, que existe una enfermedad conocida como “la enfermedad de la luz en el vino”, dándose en aquellos vinos cuyo color, aroma y sabor han sido extremadamente modificados de forma negativa por la luz. 

Para poder vernos dentro de la oscuridad de la bodega, emplearemos luz artificial, evitando los fluorescentes y optando por bombillas tenues, de luz amarilla, que suelen aportar menos rayos UV.

 

Paz y calma

Son dos elementos fundamentales en cualquier reposo o descanso, y en el vino no iba a ser menos. Por ello, evitaremos vibraciones y ruidos que puedan interferir en la guarda. 

Y por supuesto, colocaremos las botellas en posición horizontal, para que los corchos mantengan una hidratación adecuada. 

 

Ventilación adecuada

Es importante mantener nuestra bodega aislada de olores fuertes. Parece imposible, pero, los compuestos volátiles que los producen, pueden terminar filtrándose dentro de las botellas a través del corcho, modificando así el aroma del vino. 

Y cuando hablamos de olores fuertes, nos referimos tanto a productos químicos, de limpieza y similares, como a alimentos que desprendan un olor muy profundo, como quesos fuertes o embutidos. 

Ventajas y beneficios

Y ya, por último, hablaremos sobre las ventajas que te aportará disponer de una bodega de vino en casa. Más allá de la conservación óptima de todas tus clases de vinos.  Por que existen otras como:

  • Ahorrarse los desplazamientos para las compras y tenerlos siempre a mano disponibles, para degustar nuestros vinos favoritos siempre que queramos.
  • Ahorrarnos algunos euros, que siempre viene bien. Porque podremos comparar vinos de guarda de calidad, para almacenarlos. Estos vinos suelen salir al mercado con un precio más reducido, y a medida que se acerca su momento óptimo de consumo, el precio se incrementa. También podremos comprarlos en cantidades mayores, lo que contribuirá al ahorro aprovechando las ofertas por volumen.
  • Invertir para el futuro. Y es que, además de todo esto, una bodega en casa, puede ser considerada una inversión porque incrementa el valor de la vivienda, si es que hacemos una bodega con reforma y en condiciones.

Como ves, tener una bodega en casa es una buena opción sean cuales sean tus clases de vino favoritas. Siguiendo estos consejos, conseguirás poder disfrutar de tus vinos en las mejores condiciones. Además, como ya hemos visto, montar una bodega en casa es una tarea sencilla, que no requiere de obras ni grandes inversiones, por lo que está al alcance de cualquiera. 

 

Así que dime, ¿te animas a montar la tuya?

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